Aunque el 97% de las PyMEs relevadas cuenta con al menos una mujer en sus equipos de trabajo, la participación femenina continúa siendo baja en la mayoría de las empresas y disminuye significativamente en puestos jerárquicos y perfiles profesionales de mayor calificación. Estos son algunos de los resultados del trabajo desarrollado por el Centro Universitario PyME UNSO, que durante 2023 impulsó acciones de investigación e intervención orientadas a promover la equidad de género en el entramado productivo del corredor norte del Gran Buenos Aires.
Las iniciativas se llevaron adelante en el marco del proyecto de investigación “Diagnóstico del entramado productivo PYME en la zona norte del GBA. Una caracterización transversal a partir de tres sectores clave” y del programa nacional “Producir con Equidad”, impulsado por el entonces Ministerio de Economía de la Nación.
Investigación sobre Pymes y Género
El estudio tuvo como objetivo relevar y caracterizar empresas de los sectores metalmecánico, audiovisual y de software y servicios informáticos radicadas en Vicente López, San Isidro, San Fernando y Tigre.
La investigación abordó cuatro ejes transversales: estructura productiva, género, sustentabilidad e incorporación tecnológica. En total, se relevaron 54 empresas de distinta escala y perfil organizacional, desde emprendimientos unipersonales hasta firmas de más de 150 trabajadores y trabajadoras.
En relación con la perspectiva de género, los resultados mostraron que, aunque el 97% de las empresas cuenta con al menos una mujer en sus equipos de trabajo, la participación femenina continúa siendo baja en la mayoría de las firmas relevadas. En la mitad de las empresas, las mujeres representan menos del 18% del personal total y sólo el sector audiovisual presenta niveles cercanos a la paridad.
También se observaron brechas en los puestos jerárquicos y en los niveles educativos más altos. La participación de mujeres disminuye en cargos de dirección y gerencia, así como en posiciones vinculadas a perfiles universitarios, especialmente en los sectores de software y metalmecánica.
Respecto a la incorporación de políticas de género, un 37% de las empresas manifestó contar con alguna iniciativa o encontrarse en proceso de implementación. Sin embargo, se detectó una baja institucionalización de estas políticas, con escasas áreas específicas, poca formalización y limitadas instancias de capacitación.
Aun así, muchas empresas reconocieron beneficios asociados a la incorporación de la perspectiva de género, tanto en términos organizacionales como productivos.
Del diagnóstico a la intervención
A partir de la información relevada, el Centro PyME de la UNSO avanzó en experiencias concretas de acompañamiento a empresas del territorio, articulando investigación, extensión universitaria y política pública.
Uno de los casos correspondió a una carpintería industrial que incorporó nuevas tecnologías para ampliar su capacidad productiva y asumió el compromiso de promover la inclusión de mujeres y personas trans en puestos históricamente masculinizados.
Con acompañamiento técnico de la universidad, se desarrollaron capacitaciones en género para directivos y equipos de trabajo, se elaboró un protocolo institucional y se adecuaron las instalaciones de la empresa. Además, se concretó la incorporación de una mujer y una persona trans en tareas de carpintería mediante un entrenamiento para el trabajo cofinanciado entre el Estado nacional y la PyME.
La segunda experiencia se desarrolló junto a una empresa de mantenimiento de jardines que nunca había incorporado mujeres a sus equipos de trabajo. A partir del acompañamiento del Centro PyME, se revisaron los criterios de búsqueda y selección de personal, incorporando una perspectiva inclusiva.
El proyecto incluyó instancias de sensibilización y capacitación en género para directivos, así como talleres territoriales con acompañamiento de la universidad. Como resultado, la empresa incorporó por primera vez a una mujer al equipo de mantenimiento.
Reflexión Final
Las experiencias impulsadas por el Centro PyME de la UNSO ponen en valor el papel de la universidad pública como actor comprometido con el desarrollo local y la transformación social.
La articulación entre investigación, extensión y políticas públicas permitió no sólo identificar desigualdades de género en el entramado productivo regional, sino también acompañar procesos concretos de cambio en empresas del territorio, promoviendo prácticas laborales más inclusivas y equitativas.